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Lorena y Freja: la aventura de adoptar de nuevo. A veces un pequeño ser entra en nuestra vida y nos cambia para siempre. Nos enseña a querer sin medida , a cuidar sin esperar nada a cambio y a valorar los pequeños momentos del día a día. Hoy queremos compartir con vosotros la historia de Lorena y Freja. Una historia que nos recuerda que cada adopción transforma vidas, tanto de los animales como de las personas que les abren las puertas de sus hogares. "Nuestro amor por los gatos empezó el día que adoptamos a Lola, con el tiempo apodada Loli o Lolito. Aunque mi madre era reacia a tener una mascota, no pasó ni un mes antes de que el cariño constante y la ternura infinita de Lola nos enamorase a ambas; mucho más de lo que pensábamos que se podía querer a un animalito. Para nosotras fueron cinco de los años más bonitos de nuestras vidas, y sabemos que no la olvidaremos nunca. No ha habido animal más noble y amoroso que esa gata. Cuando Lolito nos dejó, nos quedamos devastadas, v...
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El Rey no quería estar solo… ¡y llegó Luna! A veces, el amor por los animales se multiplica sin que uno lo busque.  Este es el testimonio de una adopción que no estaba prevista… pero que estaba escrita. Joaquín y Lidia adoptaron a El Rey del Hielo hace dos años y pico. Adulto, positivo a immuno. Desde Canarias viajaron a Valencia a por él. Amor a primera vista. Pero el Rey no quería estar solo... y l o que empezó con precauciones y miedos terminó siendo una historia de segundas oportunidades, una preciosa y bonita historia que nos cuentan de primera mano y queremos compartir con vosotros. ¿Por qué acoger otro gatito?  Lo de Luna ha sido como bien sabes, para que el Rey no estuviera solo. Reconozco que no quería, y además en el fondo creía que podía ser un error ya que el Rey se había adaptado perfectamente a la familia y no quería perder eso. Aún así, nos embarcamos en buscarle una compañera. Hablamos con varias protectoras, sobre todo las que se ponen a pie de tiendas de anim...
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Gatos negros: los grandes invisibles En las protectoras y casas de acogida se repite siempre la misma historia: los gatos negros son los últimos en encontrar familia. Mucha gente se fija antes en los gatos blancos, naranjas o atigrados, y ellos quedan en segundo plano (o tercero). Por eso pasan meses, incluso años, en acogida sin conseguir su lugar definitivo en el mundo. Y, sin embargo, los gatos negros no tienen nada que envidiar a los demás. Su pelo brilla y tienen una elegancia natural que los hace únicos. Son los más “felinos” son tan elegantes... y a la vez sorprenden por lo cariñosos, juguetones y agradecidos que son. Quien vive con ellos lo sabe: detrás de esa apariencia "seria" se esconde un compañero leal y lleno de ternura. Mango y Kiwi son un buen ejemplo. Son dos cachorros de apenas 3 meses que sobrevivían juntos debajo de un contenedor. Ahora están a salvo, en una casa de acogida donde reciben cariño y cuidados. Pero no queremos que crezcan allí. Necesitan un...

Los grandes invisibles

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Cuando pensamos en adoptar un gato, imaginamos un cachorro juguetón, un siamés, un naranjita, uno blanquito... uno de esos que salen en los vídeos de Redes Sociales haciendo monerías… y nadie se acuerda de esos que pasan desapercibidos, que ven cómo los demás encuentran un hogar mientras ellos siguen esperando. Son los grandes invisibles: gatos negros, adultos, positivos a inmunodeficiencia felina (FIV), leucemia, o aquellos que han sufrido cirugías como una exodoncia (extracción de dientes), o los que les falta un ojito... Estos gatos tienen menos oportunidades de ser adoptados simplemente por prejuicios o desconocimiento.  Los gatos negros, por ejemplo, todavía arrastran absurdas supersticiones que los hacen menos “adoptables”: dan mala suerte, tienen mal carácter… ¿en serio?  Los positivos a FIV, aunque pueden vivir muchos años y con buena calidad de vida, son rechazados por puro desconocimiento. Un gato positivo a leucemia vive sus días en un refugio o, con muchísima suert...
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  Breve apunte sobre la ternura      La definen como “la expresión más serena, bella y firme del amor” y sí, lo es. Dicen también que es un sentimiento humilde y sincero. Y lo es. Pero la ternura, lo que sí es con seguridad, es una respuesta a una pequeña provocación que nos llega a través de lo que nos rodea, agazapada entre caricias, juegos sutiles   o miradas.   Está claro que los niños son la máxima   expresión de la ternura por su forma de percibir el mundo, con toda su inocencia, su bondad, y esa malicia que huele a Nenuco   y que los que hemos tenido niños reconocemos y amamos. Y es eso, exactamente eso, lo que nos llega a través de nuestro perro, gato… inocencia, bondad, mucho juego y alguna travesura. Porque perros y gatos son verdaderos especialistas en arrancarnos una sonrisa, una   carcajada, un abrazo y, muy a   menudo, toda la ternura de la que somos capaces. Ellos, son como pequeños magos, alquimistas que pueden tr...