Lo que debes saber sobre la procesionaria y tu gato. Aunque solemos asociar el peligro de la procesionaria principalmente con los perros, nuestros gatos, especialmente los más curiosos o aquellos que tienen acceso al exterior, no están libres de riesgo. Con la llegada del buen tiempo en España, especialmente en zonas cálidas como el Mediterráneo, las orugas bajan de sus nidos en los pinos formando esas características filas o "procesiones". El peligro real reside en sus pelos urticantes, que contienen una toxina llamada taumetoeína. Basta con que un gato intente cazar una, la toque con la pata o incluso que el viento transporte estos pelos para que se produzca una reacción alérgica grave. En los felinos, el contacto suele darse en la boca o las almohadillas, provocando una inflamación severa, babeo excesivo y, en los casos más críticos, la necrosis (muerte del tejido) de la lengua o la garganta si llegan a ingerirlas. Hay zonas en las que el riesgo es especialme...