Porqué no regalamos gatos, los damos en adopción responsable.
A veces, cuando una persona se
pone en contacto con nosotras porque quiere adoptar, se sorprende un poco con
el proceso.
Hay quien se extraña de que haya
tantas preguntas y, de vez en cuando, incluso nos han llamado “radicales”.
Somos una asociación
pequeña, no tenemos refugio físico y funcionamos gracias a una red de casas
de acogida, que normalmente somos nosotras mismas... Hacemos auténticos malabares para poder ayudar, y cada rescate nos
cuesta muchísimo, sobre todo a nivel emocional (hablamos de horas, días o semanas, lágrimas, nervios...) Por eso, lo que hacemos no es
poner “peros”, es buscar el match perfecto.
Por eso insistimos en conocer
bien a los adoptantes, en que todos sus miembros estén de acuerdo con la llegada
del gatito y en hacer un cuestionario de adopción. Para ver el
entorno, os pediremos un vídeo de la casa o hacer una videollamada, es la mejor
forma de asesoraros y confirmar que el hogar es el adecuado. En este sentido,
somos estrictas con las protecciones en ventanas y balcones: un descuido puede
ser fatal, y después de todo lo que sufrimos para salvarlos, ver que un gato
rescatado cae al vacío nos rompe el corazón. Y es que “nunca pasa nada” … hasta
que pasa.
Cuando adoptas con nosotras, te llevas un gato sano, revisado a fondo por un veterinario, con su pasaporte,
sus vacunas al día y sus testajes hechos.
Precisamente por eso, también nos
aseguramos de que, si ya tienes un gato en casa, éste lo tenga todo en regla.
Es lo mínimo. No queremos que, por puro desconocimiento, tu gato sea positivo a
leucemia (por ejemplo) y el gato que nos adoptas pueda enfermar. La salud de
todos es lo primero.
Y esto nos lleva a otra norma innegociable: nunca damos gatos menores de dos meses. Seguro que has escuchado alguna vez el clásico “es que quiero criarlo yo desde el mes para que me quiera más”. Es un error enorme. A un cachorro lo tiene que criar su madre, que es lo natural, hasta que tenga edad para comer solo y recibir su primera vacuna y testajes. Un gato no es un juguete que se elige a la carta por su tamaño. Y si es un rescate y no hay madre que lo críe, nosotras nos encargamos, que para eso estamos.
Otra sorpresa para algunos es que
pidamos colaborar con los gastos veterinarios. Las facturas de la clínica no se
pagan solas. ¿Sabes lo que cuesta poner al día a ese peque que te llevas
adoptado? Lo que aportas es a “precio protectora”: nosotras no ganamos
absolutamente nada, solo recuperamos una parte de lo invertido para poder
rellenar un poco la hucha y salvar al siguiente. De hecho, si vemos que sois la familia
perfecta para uno de nuestros pequeños, nos ajustamos al máximo, porque para
nosotras lo primordial es, y siempre será, que ese gatete tenga el hogar que se
merece.
Resumiendo, no regalamos
gatos; los damos en adopción responsable. No buscamos “colocar” animales a
cualquier precio; buscamos familias comprometidas para toda la vida. ¡Gracias
por entendernos y por apoyarnos!
Si quieres adoptar con nosotras: 4catsvlc@gmail.com




Comentarios
Publicar un comentario